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Materializar sueños

Mi padre decía “querer es poder” cuando me planteaba retos de atletismo, problemas de lógica, o me enseñaba a hacer cosas nuevas mientras me mostraba el mundo.

 

Razón no le faltaba: el primer paso para conseguir algo implica saber el qué, desear y creer que es posible, para finalmente tomar acciones con seguridad con fin de avanzar en esta dirección. Demasiadas veces fracasamos porque tiramos la toalla, vemos límites que quizá no existen.

 

De vez en cuando necesitamos que alguien nos recuerde que en el pasado ya logramos cosas que nos parecían previamente imposibles. Aquí van algunas recomendaciones inspiradas en el arte de proyectar:

 

1. Decide qué quieres exactamente. ¿Una casa o un piso? ¿En la ciudad o en un entorno rural? Muchas veces nos fijamos en las cosas malas y no sabemos lo que queremos. Nadie puede decidir por ti y necesitas saber hacia dónde te diriges, aunque en un futuro cambies de opinión. Escribe un desenlace detallado, ¡borra los límites de tu mente!

 

2. Descubre si tienes fuertes motivos para desearlo. ¿Para qué lo necesitas? Esto es fundamental para no desistir aunque surjan resultados inesperados. Si el porqué es suficientemente fuerte, tarde o temprano encontrarás un cómo y como te diría Carlos Castaneda, en caso de duda, escoge el camino que tenga corazón.

 

3. Piensa qué acciones tienes que tomar para avanzar en esa dirección, también planifica cuándo quieres lograrlo. Debes ser constante en el tiempo, como un deportista que se entrena para algo. ¿Qué cosas te pueden estar impidiendo hoy alcanzar tus deseos?

 

4. ¿Qué actitudes, cualidades y acciones tomaron las personas que ya lo han logrado? Tampoco olvides qué precios han pagado por conseguirlo y cuales han sido las consecuencias (quizá no sean todo ventajas). No escuches a quién te diga que no eres capaz.

 

5. Pide ayuda a quien te la pueda dar y no pretendas manipular o engañar a otros. Las mejores acciones son aquellas en las que las dos partes de algún modo ganan y retribuyen un valor también a los demás y al entorno.

 

Para construir un edificio primero se sueña: se proyecta un concepto en base a qué se quiere lograr. Después se visualiza con planos, perspectivas, fotomontajes y maquetas para comprobar y desarrollar cada detalle: su influencia el entorno, sus formas, sus materiales… Finalmente se plantean estrategias constructivas para materializarlo basadas en construcciones similares previas, a la vez que se estiman los plazos a cumplir y sus costes.

 

Eso no significa que no se pueda rectificar sobre la marcha: el capitán de un velero corrige las velas y el timón para llegar a su destino; no espera que sople siempre el viento a favor, sabe hacia dónde quiere ir y corrije su rumbo en función de las circunstancias.

 

Si hacemos las cosas bien, los resultados son casi inevitables. Tenemos una vida, ¡construyamos nuestros sueños!




Texto: ArquiNatura

Artículo publicado en la revista online Piensa es Gratis en octubre de 2015


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